Serie 03 / Encargo gastronómico

Retratos de estudio con flash desnudo

Dirección de arte compartida para proyecto gastronómico

Un equipo de cocina que acababa de abrir su segundo local nos pidió retratos que no pareciesen catálogo corporativo. Nada de luz envolvente ni pieles pulidas: querían que se viese el cansancio real de un servicio, la textura del delantal y las manos. Trabajamos en una sala con fondo neutro montado a mano, sin ciclorama ni retoque de piel más allá de polvo y manchas.

La petición

El cliente venía de una sesión anterior con luz suave y fondos claros que no le representaba. Quería algo más seco, con sombra visible bajo la mandíbula y contraste entre el delantal y la pared. La condición era mantener una paleta coherente con su carta impresa: blanco roto, gris piedra y un acento óxido en el atrezzo de cocina.

Cómo lo montamos

Flash desnudo a 45 grados como luz principal, sin difusor, y una segunda fuente rebotada al techo para separar la figura del fondo. Vestuario y atrezzo se decidieron en una reunión previa con el cliente: delantales de lino, cuchillos de trabajo y una tabla de madera gastada. La paleta se fijó antes de disparar para no improvisar en post.

Qué quedó fuera

En los descartes se ven las pruebas de expresión y encuadre: manos mal colocadas, miradas al objetivo demasiado forzadas, un par de planos donde el acento óxido competía con la piel. La selección final se hizo con el cliente delante, marcando en la hoja de contactos qué se quedaba y por qué. Esa hoja viaja con el archivo entregado.

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